La mayor recompensa que
ofrece el éxito es la satisfacción personal.
Aunque con frequencia
consideramos que el éxito se mide por la acumulación de riqueza
material, hay otros aspectos que deben tenerse en cuenta.
Sin duda éste es un factor
importante, pero el verdadero éxito reside en la satisfacción de
saber que se ha hecho un buen trabajo y se ha conseguido lo que
se quería.
Einstein, por ejemplo,
nunca acumuló demasiada riqueza. Pero, ¿quién se atervería a
decir que no alcanzó el triunfo? Einstein llegó a la culminación
de su carrera y cambió el mundo porque sabía lo que quería y
tenía un plan para conseguirlo.
¿Cuál es el incentivo
que conduce al éxito?
La respuesta consiste en
seguir el mismo método de Einstein y de todos cuantos han
alcanzado el triunfo. Para obtener el éxito es necesario
quererlo con mucha intensidad. Recuerde que no es lo mismo
desear algo que estar decidido a obtenerlo.
Este deseo ferviente de
triunfar genera tal cantidad de energía que le ayudará a
eliminar los obstáculos que antes le hubieron podido parecer
insuperables.
Todo es posible para aquel
que piensa que es posible.
Tiene que fijarse una meta
en la vida. Anótela y grábesela en la memoria. Dirija todos sus
pensamientos y energía a alcanzar esa meta. En lugar de dejar
que los pequeños contratiempos le desanimen, intente aprender de
ellos y no se aleje del camino que le conducirá a la consecución
de sus objetivos.
Cuando Henry Ford empezó a
trabajar en su primer "carruje sin caballos",
gente con menos visión que la suya -
familiares y amigos -si
rieron de él. Algunos lo llamaban "el inventor chiflado".
Por muy chiflado que estuviera,
Henry Ford sabía lo
que quería, y tenía el deseo ferviente de conseguirlo. Nunca
aceptó el fracaso. Fue un autodidacta que no recibío una
instrucción formal ni estudio para ser mecánico.
No existen obstáculos para
la persona que está decidida a alcanzar una meta en la vida.
Henry Ford cambió el rumbo
de los acontecimientos en Estados Unidos. La producción en masa
de sus automóviles puso el transporte al alcance de la clase
media y abrión las fronteras de su país.
Se formaron grandes
industrias alrededor del automóvil. Si Ford no hubiese inventado
el "Tin Lizzie", no se habrían creado
las redes de carretas, ni los puestos de trabajo en la
construcción, ni los servicios de comida rápida, ni los moteles.
Otro ejemplo digno de mención es el de John
Wanamaker, que empezó como empleado de una tienda de ropa en
Filadelfia. Desde el principio decidió que algún día él tendría su
propia tienda. Cuando se lo comunicó a su jefe, éste se rió y le
dijo:
"Pero John, si ni siquiera tienes dinero para comprarte otro traje.
"
"No...contestó Wanamaker. Pero quiero una tienda
como ésta o mejor que ésta. Y la voy a tener."
John Wanamaker llegó a ser el dueño de uno de los
establecimientos comerciales más grandes en la historia del país.
"Recibí una formación muy limitada",
dijó Wanamaker años más tarde, "pero
adquirí los conocimientos que necesitaba a lo largo del trayecto,
como la locomotora que va recibiendo agua durante su recorrido."
Recuerde: La mente
humana puede obtener todo lo que es capaz de concebir y creer.
La persona que está decidida a alcanzar el
éxito sabe utilizar las oportunidades que tiene al empezar, y va
adquiriendo lo que necesita a lo largo del camino.
Empiece ahora, esté donde esté.